No todo son gadgets: otros regalos tecnológicos para estas navidades.

No todo son gadgets: otros regalos tecnológicos para estas navidades.

Mi regalo tecnológico favorito para las fiestas no necesita pilas ni actualizaciones de software. Ni siquiera es un gadget, aunque está hecho con tecnología.

¿Adivinas qué es?

Hace unos años, mi esposa estuvo experimentando con su iPad y un lápiz electrónico para hacer ilustraciones digitales. Con Procreate, una aplicación de dibujo, subió una foto de nuestro amado perro corgi, Max, como referencia para calcarla antes de embellecer la imagen con una pajarita de lunares y una lengua larga como de caricatura. Me gustó tanto que elegí un color de fondo que complementara nuestra casa y subí la ilustración a la aplicación Keepsake, un servicio de impresión que monta tus imágenes en un bonito marco antes de entregártelo en la puerta de tu casa.

Ahora un gran retrato enmarcado de Max cuelga como pieza central en nuestro salón, en toda su gloria bidimensional. Me hace sonreír y siempre es un tema de conversación cuando tenemos invitados. Eso es más de lo que puedo decir de otros regalos tecnológicos que he recibido a lo largo de los años, como videojuegos y altavoces inteligentes, que solo me dieron una alegría efímera.

Este tipo de ejercicio en el arte de regalar —objetos relacionados con la tecnología que no sean hardware o tarjetas de regalo de Best Buy poco apreciadas— tal vez sea mejor recibido este año. Esto se debe a que, gracias a la pandemia, vivimos en una era de carestía provocada por la escasez mundial de chips y las interrupciones en la cadena de suministro, que han dificultado la compra de regalos convencionales. (Cualquiera que haya intentado comprar una consola de videojuegos en el último año conoce este sufrimiento).

Así que te ofrecemos una lista de ideas de regalos tecnológicos que podemos dar sin tener que comprar un artículo tecnológico, desde los obsequios que puedes crear hasta las experiencias que durarán toda la vida.

La semana pasada, le dije a una amiga que tenía un regalo especial para ella: le arreglaría el problema que tenía con su iPhone.

Se había quejado de su iPhone SE, que ya tiene cinco años. El dispositivo ya no podía tomar fotografías ni instalar actualizaciones de software porque se había agotado casi todo el almacenamiento de datos del mismo.

Así que, antes de que se fuera de vacaciones por Acción de Gracias, nos reunimos para comer y la acompañé en el proceso de hacer una copia de seguridad de sus fotos en una unidad externa antes de purgar todas las imágenes del dispositivo. Luego conecté su teléfono a un ordenador para hacer una copia de seguridad de todos sus datos, antes de instalar el nuevo sistema operativo.

Estaba encantada de haber solucionado este problema antes de su viaje. Ahora puede hacer muchas fotos durante las vacaciones. Además, una nueva actualización del software de Apple tiene una herramienta para añadir una cartilla digital de vacunación a la aplicación de cartera del iPhone, lo que hace que viajar en vacaciones sea un poco menos estresante en la pandemia.

Para quienes tienen algún conocimiento de tecnología, esto puede servirles de plantilla. Escucha las quejas de tus seres queridos sobre sus objetos tecnológicos y ofréceles el regalo de resolver el problema. Si se trata de una conexión wifi lenta, revisa si puedes diagnosticar el problema para aumentar la velocidad. Si se trata de la batería del teléfono que no dura mucho, piensa en llevarlos a un taller de reparación para que les cambien la batería por una pequeña suma.

En cierto modo, esto es mejor que regalar un aparato nuevo, ya que les ahorra la molestia de aprender a utilizar un nuevo dispositivo tecnológico.

Aparte del ejemplo de la ilustración digital de mi perro, hay muchas otras formas de utilizar la tecnología con el fin de crear cosas para los amigos y la familia.

Por ejemplo, soy admirador de los álbumes de fotos que se pueden crear con herramientas web sin grandes dificultades. Hace unos años, el regalo de intercambio que me dio una compañera fue un calendario que hizo con el servicio de álbumes de fotos de Google. Lo creó sacando fotos de la cuenta de Instagram de mi perro y recopilándolas en un calendario: cada mes había una foto diferente de Max posando junto a un platillo cocinado por mi mujer y yo. Quedé encantado.

En general, los servicios de impresión de fotografías ofrecen buenas maneras de convertir las fotos digitales en recuerdos físicos, como impresiones retro de gran tamaño e incluso tazas y adornos de Navidad. (Wirecutter, nuestra publicación hermana que reseña productos, probó dos docenas de servicios de impresión fotográfica y destacó sus favoritos).

Antes de que la pandemia pusiera patas arriba nuestras vidas, mi esposa se había comprado una DSLR, el tipo de cámara digital que utilizan los profesionales, con el objetivo de aprender más sobre fotografía digital. Luego llegaron los confinamientos, las vacaciones en lugares lejanos se convirtieron en vacaciones caseras y la cámara acabó viviendo en un cajón.

Mi plan de un regalo para mi esposa durante esta temporada es una clase de fotografía digital de dos horas en un estudio fotográfico de San Francisco que lleva a los alumnos a dar un paseo por el puente Golden Gate, mientras les enseña los fundamentos de la fotografía. (Esperemos que ella no lea esta columna).

¿Qué creen que les gustaría aprender a sus amigos y familiares? Hay muchas opciones para posibles clases de regalo porque la pandemia hizo que muchos maestros tuvieran que incursionar en la instrucción virtual en línea, incluso para clases de cocina y rutinas de ejercicios. El regalo del conocimiento llega muy lejos y, a veces, se devuelve, como cuando el destinatario de las clases de cocina en línea utiliza esos nuevos conocimientos para prepararte la cena.

Quizá la pandemia nos haya expuesto a más tiempo de pantalla del que hubiéramos imaginado, por lo que un gran regalo para este año podría ser cualquier cosa que aleje nuestra atención de la tecnología.

Esto podría ser el alquiler de una cabaña en una zona sin servicio de telefonía móvil, entradas para una obra de teatro, una excursión de invierno y un pícnic: cualquier cosa que nos dé un respiro de nuestro inevitable regreso a las pantallas.

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